La espera
10 Jan 2010
No había sonido, sin embargo en mi cabeza sonaba una melodía que parecía algo así como un tango, uno de esos tristes, de los que hablan del abandono y de soledad; Cuando el tango cesó, tomé mis cosas del suelo, me sequé las lagrimas de polvo y me levanté de la banca pues escuché como a lo lejos se acercaba el tren. Lo traté de mirar o al menos imaginar su luz, pero sin vías era muy difícil que llegara hasta aquí, además no recordaba cómo era un tren, solo su molesto crash crash crash que interrumpía siempre a la misma hora las voces del silencio, de mi silencio.
A falta de memoria, el crash crash poco a poco se fué alejando. Recordé que no venía nadie por aquí desde hace varios años. Ya no pasan ni siquiera autobuses por aquí y los que pasaron hace un par de días si no mal recuerdo, no recogían fantasmas sin boleto. Dejé mis cosas en el suelo y decidí seguir esperando a que alguien pasara, prendí en mi cabeza otro tango y me acosté en la banca, mientras tenga alma tendré esperanza.
One Response
2010 Jan 20
Es cierto mientras haya esperanza, el mundo gira y se podra creer todo lo que necesite para vivir… sin embargo uno es la esperanza y otra cosa ya es terquedad, no confundirlas es peligroso y nos hunde mas…
Saludos