No había sonido, sin embargo en mi cabeza sonaba una melodía que parecía algo así como un tango, uno de esos tristes, de los que hablan del abandono y de soledad; Cuando el tango cesó, tomé mis cosas del suelo, me sequé las lagrimas de polvo y me levanté de la banca pues escuché como a lo lejos se acercaba el tren. Lo traté de mirar o al menos imaginar su luz, pero sin vías era muy difícil que llegara hasta aquí, además no recordaba cómo era un tren, solo su molesto crash crash crash que interrumpía siempre a la misma hora las voces del silencio, de mi silencio.

A falta de memoria, el crash crash poco a poco se fué alejando. Recordé que no venía nadie por aquí desde hace varios años. Ya no pasan ni siquiera autobuses por aquí y los que pasaron hace un par de días si no mal recuerdo, no recogían fantasmas sin boleto. Dejé mis cosas en el suelo y decidí seguir esperando a que alguien pasara, prendí en mi cabeza otro tango y me acosté en la banca, mientras tenga alma tendré esperanza.

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One Response

  1. 1 Giancarlo
    2010 Jan 20

    Es cierto mientras haya esperanza, el mundo gira y se podra creer todo lo que necesite para vivir… sin embargo uno es la esperanza y otra cosa ya es terquedad, no confundirlas es peligroso y nos hunde mas…

    Saludos


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