En los albores del año, un lunes…
14 Dec 2009
Cuando algunas cosas de mi vida están bien, otras están de plano de la chingada, cuando gano bien, resulta que no tengo tiempo para vivir y cuando vivo intensamente, no tengo dinero suficiente para disfrutarlo. Cuando estoy completamente enamorado, no me aman lo suficiente o simplemente no me aman y cuando no quiero a nadie, de vez en cuando se presenta alguna oportunidad que suelo rechazar (eso no pasa muy seguido, pero pasa).
Refiero la ley de Newton a la Ley de Murphy, la segunda, me parece para depresivos y yo ya no soy uno de esos. Diria que me siento bien con Dios, pero como no creo en su existencia, prefiero decir simplemente “me siento bien” aunque esa frase diste considerablemente de cómo me siento, sobre todo en las mañanas cuando me veo al espejo o cuando me subo a la bascula después de un domingo.
Lo menos malo es mi trabajo, me permite tener tiempo para pintar, para conocer gente, para viajar, para disfrutar del cielo cada que quiero y sobre todo para no hacer nada cuando quiero quedarme un día tirado a ver la tele o despertarme a las 11.00, a las 12:00 o a la 1:00.
Lo peor es mi vida social, pues a pesar de que tengo excelentes amigos, dada su avanzada edad (rondando los 30), tienen miles de compromisos lo suficientemente importantes como para que casi no los vea. Mujeres, ni hablar, creo que cuando te sientes como Gregorio Samza, lo reflejas o simplemente yo mismo me alejo de ellas. Dicen por ahí que si uno no se gusta, como le puede gustar a alguien más.
Pero bueno eso es lo que quería escribir hoy en mi blog, después de un buen tiempo y antes de finalizar el año. Dejar aquí un poco de lo que soy y de cómo me siento en este momento. Cabe mencionar que no estoy deprimido, ni nada por el estilo, ahora sé lo que significa eso y estoy lejos de que eso vuelva a suceder. Solamente que cuando escribo sale mi parte negativa, la que castiga, la que califica, la que me permite a veces ser mejor y a veces la que me limita, me molesta.
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