Archive for March, 2006

Escribo la elegía del poeta de la calle, del gran Carlos Góngora. Poeta de semáforo, que por unos cuantos pesos declama sus malgastados versos a quien abre cordialmente la ventana de su auto.
Poeta de las mil lluvias del légamo y la inmundicia, que camina con un aspecto enfermizo todas las noches buscando unos cuantos pesos que le permitan seguir escribiendo y de ves en cuando malcomer un poco.
Bardo entre perros, prostitutas, miserables y muertos de hambre, que le escribe a un amor oxidado y enmohecido que dejó mil noches atrás dentro en un viejo burdel de una calle sin nombre.
Tú que nunca fuiste considerado un gran poeta a pesar que pasaste tu vida colmando de tinta cuantas hojas blancas encontrabas en el camino.
Poeta serás siempre Carlos Góngora, poeta de quien te recuerde, de quien camine por entre las calles vacías y halle un verso entre la basura y el frió de estas noches de México.
DB.

Estoy negado para pedirte que tus brazos rodeen mi cuello
y te empapes conmigo de un caricia y un beso eterno.
Estoy negado para pedirte que me dejes penetrar tu cuerpo
y viajemos por la autopista fugaz de la pequeña muerte.
Estoy negado para pedirte que me hables con palabras de amor
y que sobre nosotros se vierta el néctar infinito de una caricia.
Estoy negado para pedirte que vueles con mis alas rotas
y que me permitas llevarte a lugares jamás explorados.

Para lo que no estoy negado es para ofrecerte mis alas rotas,
mis brazos, mi sexo y todas las palabras que surgen de mi.

DB. 31/marzo/2006

Que es el naufrago sin su isla…

Sino un condenado a muerte.
Muere y vive
vive o muere
no sonríe
nunca pierde.
Y si muere
ya no vive
y se pierde.
DB.

Las luces de la calle me cegaban. Jamás había consumido tanta cocaína. El espejo del carro estaba empañado y mis ojos llenos de sangre.
Una bala habitaba dentro de mí, caminaba como una serpiente por mi cuerpo y sentía un dolor intenso que emanaba desde mi centro.
La luz de una sirena me llenó los ojos, pero no podía hacer nada. Alguien me había disparado desde el asiento trasero del automóvil que conducía y una mezcla de sangre y coca me brotaba del la nariz y los labios.
Sentí poco a poco como me vaciaba, como me estaba muriendo lentamente sin llegar a ningún lado.

Ahora que ya no estas más a mi lado
recorro las noches sin toparme con tu cuerpo
retrocedo a mi lecho, no hay más que hacer.

Ahora que me haces falta todas las noches
no siento tu aliento, ni concilio el sueño facilmente
y doy vueltas y vueltas sobre la cama.

Ahora que no te percibo cuando te despiertas
me quedo dormido a veces, estoy solo, te extraño
pues estabas siempre del otro lado de la cama.

DB. 27-Marzo-2006

Acabo de rescatar de entre mis notas, algunas de 2004, aqui pongo ahora una de enero de ese año que me gustó bastante:
Mujer

La condición mejor del hombre, es la mujer, en ella se mueve el mundo y por ellas respiramos. Sin estar enamorado, cuando te veo, te siento, platico contigo o simplemente sonríes. Me muevo, camino y respiro por ti.
Hoy te encontré en la piel de la mujer que me sirvió el café, en los labios de mi amiga y en la mirada profunda de la chica de la computadora de en frente. No se en realidad como te llamas, algunos te llaman amor, pero yo sé que no eres eso.
Eres inexplicable, como el sacapuntas que vive dentro de mi chamarra negra. Estás ahí, en cada mujer que me gusta y en cada piel que toco. Te exigo que me hables y me expliques el secreto que nadie conoce, dime al menos, como no sentir lo que siento casi siempre.
Mujer, dentro de mujer, rondándome, amándome, sintiéndome. ¿Cómo tenerte conmigo siempre para no morir?

DB. 24 Enero de 2004
Los dos mejores inventos de hombre son:
la palabra y la escritura.
Sin ello, no podría estar haciendo esto que disfruto tanto.

Dentro de una platica por MSN:

El Diez dice:
yo la verdad amo a mi familia y ellos son mi ejemplo a seguir, mi papá es un gran tipo, muy trabajador, siempre ha luchado por darnos todo, siempre muy cariñoso, etc…
Mi mamá super cuidadosa con nuestra educación, siempre preocupada por que estemos bien, una gran mujer también y mi hermano y yo nsimplemente personas normales sin vicios, sin problemas, super unidos a nuestra familia.
A mi se me haría super dificil dejar a mi familia, porque de verdad que suena mal decirlo pero mi familia sin duda es ejemplar.
Un día se levanto Sofía de en medio de unas ramas y el sol hacía brillar su hermoso cabello rubio. Al abrir los ojos no tenía ni idea de lo que le estaba sucediendo pero no le importaba. Todo parecía muy normal pues había en ella una tranquilidad enorme y a su alrededor había mucha agua y el cielo era azul.
Encontró a unos pocos metros un pequeño sendero, pero el sol era tan intenso, que no le permitía mirar el fin del camino. Anduvo sobre la tierra húmeda con mucho cuidado, las pequeñas piedras lastimaban sus pies y ella no quería caer ni ensuciarse. Después de un rato caminando encontró en el suelo las huellas recientes que alguna persona había dejado ahí., pensó que tal vez lo encontraría adelante y podría pedirle ayuda para regresar a su casa.
De pronto el camino se terminó, no había nada delante de ella, más que unas grandes ramas. Se preguntaba en donde podía estar la persona que estuvo ahí. Sofía se internó entre las plantas con la esperanza de encontrar a alguien que le pudiera decir donde estaba y que hacía en ese misterioso lugar.
Después de unos cuantos metros dentro de la maleza y llego a la orilla del majestuoso lago que la rodeaba. Se colocó enseguida sobre una enorme roca caliente que molestaba un poco sus pies desnudos y trató entonces de mirar si al otro lado del río había alguien que le pudiera decir como regresar a su casa; Pero no se veía movimiento alguno.
Después de un rato, se dio cuenta de que no escuchaba más que el sonido de su respiración pausada, no escuchaba ni siquiera el ruido de las aves que pasaban en frente de ella, era como si el sonido se hubiese ido de pronto, el aire movía las plantas que la rodeaban sin emitir sonido alguno, – hola, ¿alguien me escucha? – exclamó Sofía, pero nadie contesto a su llamado y entonces gritó con mucha más fuerza – Hola ¿Hay alguien aquí? – de pronto un montón de aves salieron de entre las plantas tal vez asustadas por el ruido, pero sin provocar sonido alguno, – No hagas ruido –escucho un susurro; Sofía desconcertada dio un algunos pasos hacia atrás y cayo sobre un montón de hierba -¿Quién habla? – Preguntó Sofía preocupada. Pero no escucho respuesta alguna – ¿Quién eres? – volvió a preguntar en voz baja para no molestar a quien le pidió que se callara.
La voz otra vez susurrando le contesto, – Soy yo, el silencio – Entonces Sofía no volvió a pronunciar palabra alguna y poco a poco se fue despertando de su mágico sueño, escuchando el aleteo de las palomas que se posaban sobre la cornisa de su ventana, el pedaleo de algún ciclista que desfilaba enfrente de su casa y el viento que pasaba por un pequeño espacio abierto de su puerta, sonidos maravillosos que muchas veces olvidamos que existen.
DB. 12/Enero/2005
 
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