Cuando llegué al lugar, le pedí a Hector (Mesero) que me consiguiera un hoja, voltée a ver a Rox que estaba sentada en una mesa del lado izquierdo del bar y caminé hasta el fondo. Me senté. Hector me trajo agua mineral y una hoja de cuaderno. Empecé a dibujar a la chica que bailaba en ese momento.
Al poco tiempo Rox se acercó tenerosa a la mesa donde dibujaba, me besó y me preguntó si estaba enojado con ella. “Si estuviera enojado contigo, no hubiera venido aquí, solo vengo a verte,lo sabes”. Ella sonrió con esa acostumbrada sonrisa que me encanta.
Le dije que no estaba enojado con ella, que simplemente no había ido el miercoles pasado porque estuve pintando todo el día. Que estaba sentido porque no me había contestado un mensaje telefónico. Me dijo que su teléfono tenía problemas…no me importaba, de cualquier forma estaba ahí para verla.
Yo dibujé un poco más y ella veía con extrañéza los dibujos, sin duda no los entendía, pero parecían gustarle, empezamos a tocarnos, a jugar con las manos en una relación un poco extraña para el lugar. “me gusta como me tocas” me dijo y yo le dijé que eso la hacía diferente al resto. Que me encantaba como ella me tocaba también.
Estuvimos dos horas casi en silencio, tocandonos, entrelazando los dedos, en una relación como si no fueramos lo que somos, como si fueramos más que eso…Al menos eso sentí, creo que lo disfrutabamos los dos. Eso me queda claro.
Ella subió a bailar a a la pasarela y me pidió que la dibujara…
Llevaba una falda blanca corta de olanes, unas botas de tacón altas que le daban hasta las rodillas, una blusa blanca de abierta hasta poco antes de su pecho…una sonrisa y unos ojos maravillosos. Ella se acercaba a mí, y se quedaba quieta, sonreía, como si estuviera posando para el artista mientras bailaba y quedaba casi desnuda sobre el escenario.
Luego bajó y yo seguí bocetando su silueta sobre el escenario, me gustó el dibujo que hicé, quize quedarmelo para luego hacerlo en tinta china sobre un papel mas o menos descente. Pero cuando volvió conmigo, me lo pidió. Le dije que no regalaba mis dibujos, que además me había gustado dibujarla así.
Si, se lo regalé, le pedí una copia para la proxima vez que la viera, me prometió que le iba a sacar una copia y que me la daría… Le dije que la quería pintar y me dijo que si, que nos pondríamos de acuerdo. Espero regresar pronto de viaje y poderlo hacer.
Luego estuvimos una hora más ahí, abrazados, platicando un poco, disfrutando de su piel… Bueno hay cosas que no contaré, que prefiero quedarme yo.
Ahi dejo esta historia hasta la proxima vez que vuelva a verla, si es que en el camino no me consigo otra musa de paga que me haga sentir lo mismo que Rox, que por el momento, me tiene encantado.
PD: Perdón si mi texto no tiene pies y cabeza, si las ideas se enlazan, se cruzan o si no resulta bien escrito, es simplemente un texto expresionista, totalmente sentido.
Atte. Pablo